La fuerte temporada de lluvias continúa dejando huella en el norte del Tolima. En el municipio del Líbano, la ola invernal ha deteriorado gran parte de la red vial rural, una extensa infraestructura de aproximadamente 550 kilómetros de vías terciarias que conecta decenas de veredas con el casco urbano.
Las lluvias constantes, sumadas a la compleja geografía montañosa de esta zona de cordillera, han provocado deterioro en la banca, presencia de barro y dificultades para la transitabilidad, lo que complica la movilidad de campesinos, transportadores y habitantes de las zonas rurales que diariamente dependen de estas carreteras.
La alcaldesa del municipio, Beatriz Valencia, explicó que el territorio enfrenta un reto permanente debido a la gran extensión de su red vial rural y a las limitaciones en maquinaria para atender todas las emergencias que surgen durante la temporada invernal.
“Somos un municipio de cordillera con cerca de 550 kilómetros en vías terciarias, y aunque tenemos maquinaria, es poca frente a la cantidad de necesidades que existen en el territorio”, señaló la mandataria al referirse al impacto que ha tenido la actual ola de lluvias.
A pesar de las dificultades, desde la administración municipal se han adelantado trabajos permanentes para mitigar los daños y evitar que las comunidades queden incomunicadas. Con maquinaria propia y con apoyo de la Gobernación del Tolima se han realizado intervenciones en diferentes sectores rurales para mejorar la transitabilidad.
Uno de los apoyos recientes ha sido la entrega de una volqueta y una retroexcavadora, maquinaria que llegó hace cerca de mes y medio al municipio y que ha permitido fortalecer las labores de mantenimiento y atención de emergencias en varios puntos de la red vial terciaria.
Gracias a estos equipos, cuadrillas de trabajo han podido llegar a sectores donde se han presentado derrumbes o afectaciones por las lluvias, logrando despejar algunos tramos y evitar el cierre total de las carreteras.
De hecho, según la alcaldesa, aunque las vías presentan deterioro y en muchos casos el tránsito se ha vuelto más lento o complicado, actualmente no se reportan carreteras completamente taponadas en el municipio, ya que las emergencias han sido atendidas oportunamente.
“Tenemos vías en mal estado y con dificultades para la transitabilidad, pero afortunadamente hemos logrado llegar a tiempo para desembotellar algunos sectores donde se presentaron derrumbes”, explicó Valencia.
Más allá de la atención inmediata a los daños provocados por el invierno, en el municipio también se vienen adelantando estrategias de mejoramiento vial a mediano y largo plazo, muchas de ellas en articulación con las propias comunidades rurales.
En varias veredas, por ejemplo, se está trabajando en la construcción de placahuellas y cintahuellas, obras que buscan mejorar la estabilidad de las carreteras en zonas críticas donde el barro y las pendientes hacen más difícil la movilidad.
Este tipo de infraestructura, aunque más sencilla que una vía pavimentada, resulta clave en territorios de montaña como el Líbano, ya que permite que los vehículos mantengan tracción incluso en temporadas de lluvias intensas.
A estos trabajos se suma también la instalación y mantenimiento de alcantarillas, fundamentales para el manejo de las aguas lluvias y para evitar que la escorrentía termine deteriorando aún más la estructura de las carreteras.
Uno de los aspectos que ha llamado la atención en estas intervenciones es el trabajo conjunto con las comunidades rurales, donde los propios habitantes participan en jornadas de construcción y mantenimiento de las vías.
Este modelo de trabajo comunitario ha permitido avanzar en varios sectores y, al mismo tiempo, fortalecer el sentido de corresponsabilidad frente al cuidado de la infraestructura rural.
La alcaldesa destacó que estas obras representan una apuesta para el futuro, pues las placahuellas y cintahuellas ayudan a que las vías resistan mejor los fuertes inviernos, un fenómeno climático que en los últimos años se ha vuelto cada vez más frecuente.
Y es que las lluvias no solo han marcado la actualidad del Líbano durante las últimas semanas. Según explicó la mandataria, desde el año pasado el municipio ha enfrentado temporadas invernales intensas, con precipitaciones constantes que han puesto a prueba la red vial rural.
Esta situación no es exclusiva del norte del Tolima. En varias regiones del país, especialmente en zonas de cordillera, las lluvias han generado emergencias viales y dificultades de movilidad.
Sin embargo, en municipios como el Líbano, donde la economía depende en gran medida de la actividad agrícola, el estado de las vías rurales resulta fundamental.
Por estas carreteras se movilizan diariamente café, plátano, frutas y otros productos del campo, que deben llegar al casco urbano o a otros municipios para su comercialización.
Por eso, aunque las vías no estén completamente cerradas, cada tramo en mal estado representa un reto adicional para los campesinos, que deben sortear barro, huecos y pendientes para poder sacar sus cosechas.
Mientras el invierno continúa, el reto para las autoridades será mantener la red vial en condiciones transitables y seguir avanzando en soluciones que permitan fortalecer la infraestructura rural frente a futuras temporadas de lluvias.