Con la llegada de la Semana Santa (30 de marzo-5 de abril), el Tolima entra en modo alta movilidad y, con ello, en un escenario donde aumentan los riesgos en carretera. La noticia no es solo la temporada, sino la activación de un plan de control reforzado que busca evitar que el incremento de viajeros termine en cifras de siniestralidad. Desde ya, las autoridades ajustaron su estrategia para cubrir los puntos más sensibles del departamento.
El foco estará en los corredores donde históricamente se concentra el mayor flujo vehicular, especialmente en el paso por el cruce de la cordillera —La Línea— y la vía hacia Cajamarca. Allí, la consigna es clara: más controles, más presencia y menos margen para la imprudencia. Se realizarán operativos de control de velocidad, pruebas de alcoholimetría y verificación a vehículos de carga, con especial atención en posibles excesos de peso, una de las prácticas que más deteriora la seguridad vial.
Pero más allá de los operativos, hay un mensaje que se repite cada año y que sigue siendo el gran desafío: el comportamiento de los conductores. En temporadas como esta, factores como el exceso de velocidad, el cansancio al volante y el consumo de alcohol siguen siendo protagonistas en los reportes de accidentes. Por eso, aunque la institucionalidad despliega su capacidad operativa, la prevención sigue dependiendo, en buena parte, de decisiones individuales.
En medio de ese panorama, aparece una estrategia llamativa: el llamado “plan tinto”, una iniciativa que busca hacer pausas activas con los conductores en carretera. Más que un café, se trata de un espacio para bajar la velocidad, descansar unos minutos y recibir recomendaciones básicas de seguridad, en un intento por romper la rutina del viaje y reducir riesgos asociados al cansancio.
La articulación también incluye a concesionarios viales, terminales de transporte y organismos de control, en un esfuerzo por mantener vigilancia en distintos frentes. Sin embargo, el reto es mayor en los tramos donde la geografía impone condiciones complejas y donde un error puede tener consecuencias graves. La Línea, por ejemplo, sigue siendo uno de los puntos más exigentes para los conductores, no solo por su tránsito constante, sino por las condiciones del terreno.
En este contexto, las recomendaciones no son nuevas, pero sí urgentes: revisar el estado mecánico del vehículo, evitar conducir bajo efectos del alcohol, no manejar con sueño y preferir los desplazamientos en horario diurno. Son medidas básicas que, pese a su aparente simpleza, siguen marcando la diferencia entre un viaje seguro y una emergencia en carretera.
Así, mientras miles de viajeros se preparan para salir, el departamento intenta anticiparse a los riesgos. Porque en Semana Santa, más allá del descanso o la tradición, la seguridad en las vías se convierte en la verdadera prioridad.