Alumbrado público

36 años esperando la luz blanca: Ibagué le metió la ficha al alumbrado para los campesinos

Zonas Urbanas/Rurales mixtas: El Salado y Gamboa ya quedaron al 100 % con LED.

Alcaldía de Ibagué Alumbrado Público

Después de décadas alumbrados con la misma luz amarilla, de esas que apenas iluminan y no perdonan cuando cae la noche, el campo ibaguereño por fin empieza a ver la luz blanca. Y no es metáfora. La Alcaldía de Ibagué, bajo el mandato de Johana Aranda, arrancó un plan de modernización del alumbrado público rural que está llegando a veredas donde las luminarias tenían más años que muchos de sus habitantes.

El cambio de tecnología de sodio a luminarias LED no es solo un tema de verse bonito. Para la gente del campo significa más seguridad, mayor visibilidad y la sensación, largamente esperada, de que también hacen parte de la ciudad.

La luz blanca ya se prende en las veredas

Uno de los puntos donde ya se sienten los cambios es Laureles, en el corregimiento número dos, junto con el sector de Dantas. Allí, Infibagué adelanta el reemplazo de 100 luminarias, acompañado de podas y despejes, para que las ramas no tapen la nueva iluminación.

Juan Carlos Díaz López, caficultor del sector, lo dijo sin rodeos: “Yo llevo 36 años viviendo aquí y esta luminaria tiene más o menos los mismos años. Ya era hora del cambio”. Para él y sus vecinos, pasar de la luz amarilla a LED es un salto que se nota desde el primer encendido.

El avance de las obras también llamó la atención de la comunidad. “Llegaron cerca del mediodía y ya llevaban un avance del 30 o 35 por ciento. Se nota que el equipo está preparado”, comentó.

El cambio no se queda solo en Laureles

Desde la administración municipal confirmaron que el plan avanza en varios frentes. Sectores como El Salado y Gamboa ya quedaron totalmente modernizados con tecnología LED, mientras que en San Juan de la China la mayoría de las veredas ya cuenta con el nuevo sistema de iluminación.

La idea es clara: dejar atrás una tecnología obsoleta y llevar luz más eficiente y duradera a las zonas rurales, donde históricamente el alumbrado ha sido un tema olvidado.

Seguridad que sí se siente

Para los habitantes, la mejora va más allá de la estética. “En la noche, cuando todo está oscuro, uno se siente más inseguro; ahora con la luz blanca se ve mejor y da más tranquilidad”, explicó Juan Carlos.

La iluminación LED permite identificar mejor el entorno, los movimientos y a quienes transitan por el caserío, algo clave en veredas donde antes la noche se volvía una verdadera “boca de lobo”. Además, una vía bien iluminada facilita el tránsito de peatones y vehículos y reduce riesgos.

La vereda se ve más bonita, más organizada. Eso hace que uno sienta que el lugar progresa”, añadió el caficultor, resaltando el impacto en la vida diaria.

Reconocimiento al cumplimiento de compromisos

La comunidad también destacó el cumplimiento de lo prometido por la administración local. “Agradecerle a la alcaldesa Johana Aranda porque sabemos la importancia del trabajo que está haciendo y el amor que le tiene a la zona rural”, expresó Juan Carlos.

El trabajo, según los habitantes, no se limita a cambiar una bombilla. Incluye revisión del sistema, despeje de luminarias y una intervención pensada para que la iluminación funcione de verdad y dure en el tiempo.

El dato útil para no quedarse callado

Desde Infibagué recuerdan que los ciudadanos pueden reportar luminarias dañadas, que parpadeen o no enciendan. El canal habilitado es WhatsApp 317 474 1611, tanto para zona urbana como rural.

Con este plan de alumbrado, la Alcaldía busca que las noches en el campo ibaguereño dejen de ser sinónimo de oscuridad y olvido. Después de 36 años con las mismas luces, la llegada del LED es, para muchos campesinos, una señal clara de que el progreso también puede alumbrar las veredas.