Temporada de lluvias en el Tolima

Tolima sigue en alerta por lluvias: derrumbes, ríos y vías en riesgo

La temporada de lluvias mantiene en alerta al Tolima por deslizamientos y crecientes; vías rurales y ríos requieren cuidado y la prioridad es proteger la vida.

Colprensa Imagen de referencia

La temporada de lluvias no da tregua en el Tolima y mantiene en máxima vigilancia a las autoridades y a las comunidades, especialmente en zonas rurales donde ya se registran afectaciones en vías, riesgo de deslizamientos y monitoreo constante de ríos y quebradas. Así lo confirmó el más reciente balance entregado por la coordinación departamental de gestión del riesgo, tras evaluar la situación en los 47 consejos municipales.

Uno de los principales puntos de preocupación está relacionado con la inestabilidad del terreno, producto de la alta saturación de humedad en los suelos, lo que incrementa la probabilidad de derrumbes. Actualmente, siete municipios se encuentran en alerta amarilla, mientras que Ibagué y Cajamarca permanecen en alerta naranja, lo que implica un riesgo considerable. El caso más crítico es el del municipio de Dolores, que continúa en alerta roja, el nivel más alto, debido a las condiciones del suelo y el comportamiento de las lluvias.

Las afectaciones ya son visibles en varios corredores rurales del departamento. En el municipio de Planadas se reportan dificultades en la vía que comunica con los sectores de Rubí, La Cumbre, La Loma y Bilbao, zonas clave para la movilidad campesina. En Palocabildo, la situación se concentra en la vía hacia la vereda Primavera de los Pinos; en Anzoátegui, en el corredor hacia Lisboa; y en Villahermosa, en el sector de Yarumal, donde las lluvias han generado pérdida de banca y deslizamientos parciales.

De acuerdo con el más reciente informe técnico del IDEA, durante el mes de febrero se mantendrán las lluvias en el departamento, aunque con una intensidad menor a la registrada en enero. Este comportamiento climático podría marcar una transición gradual hacia una temporada con menos precipitaciones en marzo, un dato que genera expectativa, pero que no reduce por ahora los niveles de alerta.

El problema no es solo la lluvia que cae hoy, sino la que ya cayó”, explicaron desde la gestión del riesgo, al señalar que la humedad acumulada en los suelos mantiene al Tolima en alerta alta por deslizamientos, ubicándolo en el puesto 16 a nivel nacional en riesgo por este fenómeno.

A este panorama se suma la información entregada por el IDEAM, que confirmó la apertura preventiva de las compuertas del embalse de Betania desde el pasado 3 de febrero. Esta medida busca regular los caudales que desembocan en el río Magdalena, ante el aumento de los niveles por las lluvias registradas en la región.

Además, se mantienen alertas por posibles crecientes súbitas en varios ríos del departamento, entre ellos el Echenche, Prado, Saldaña, Amoyá, Michuca, Tetuán, Ortega, Cocuana, Sumapaz y Coello, así como en tributarios estratégicos como el Cañón del Combeima, Totare y Lagunilla. Las autoridades recomiendan especial atención a los cambios repentinos en el caudal y evitar actividades cerca de las orillas.

Desde la coordinación departamental de gestión del riesgo se reiteró que existe contacto permanente con los alcaldes, quienes presiden los consejos municipales, y con los coordinadores locales, con el fin de articular acciones con las diferentes secretarías de la Gobernación del Tolima y responder de manera oportuna a las emergencias que se presenten.

La prioridad es proteger la vida”, señalaron las autoridades, al tiempo que hicieron un llamado a la comunidad para no bajar la guardia, evitar transitar por zonas inestables, reportar cualquier novedad y seguir únicamente la información oficial.

Finalmente, se recordó que está habilitada una línea de atención las 24 horas para reportar emergencias relacionadas con la temporada de lluvias: 313 293 46 49, 313 293 46 49. La invitación es clara: prevención, comunicación y corresponsabilidad, mientras el Tolima sigue enfrentando un invierno que, aunque empieza a ceder, aún mantiene riesgos latentes.