Emergencias por lluvias

Tolima, con el agua hasta el cuello, declara alerta por afectación total del invierno en su territorio

Tolima declara alerta por lluvias intensas; todo el departamento presenta afectaciones y se activa monitoreo con posibles evacuaciones.

Gobernación del Tolima Tolima, en alerta por afección total del invierno

El invierno dejó de ser una advertencia y se convirtió en una realidad que golpea todo el Tolima. Las autoridades departamentales confirmaron que el 100 % del territorio presenta afectaciones por lluvias persistentes y atípicas, un panorama que llevó a declarar la alerta tras pasar de un escenario cercano al 80 % de municipios impactados a una situación generalizada con deslizamientos, aumento de caudales y emergencias que se multiplican en vías rurales y zonas pobladas.

La decisión se tomó durante un consejo extraordinario de gestión del riesgo liderado por la gobernadora Adriana Magali Matiz, luego de una semana marcada por fuertes precipitaciones y reportes constantes en redes sociales sobre ríos crecidos, carreteras bloqueadas por derrumbes y comunidades enfrentando condiciones cada vez más difíciles. Para muchos habitantes, el cambio ha sido evidente: llueve con más frecuencia, con mayor intensidad y en momentos inusuales, lo que mantiene los suelos saturados y aumenta la probabilidad de movimientos en masa.

Según el balance entregado por las autoridades, la declaratoria de alerta no es un simple anuncio institucional. Significa que el departamento entra en fase de reacción permanente, con monitoreo diario de puntos críticos, organismos de socorro en alistamiento y la posibilidad de evacuaciones preventivas si las lluvias continúan intensificándose. El mensaje para la ciudadanía es claro: evitar transitar por zonas inestables, no cruzar ríos crecidos y mantenerse atentos a las recomendaciones oficiales, especialmente en municipios donde los deslizamientos han sido recurrentes.

El invierno no solo tiene en jaque a las vías y al campo. En el consejo también se abordaron otros frentes que evidencian cómo la temporada de lluvias impacta distintos sectores. Uno es la salud pública, donde se reforzó el cerco epidemiológico contra la fiebre amarilla y se anunció una propuesta para aliviar la crisis en la entrega de medicamentos a usuarios de la Nueva EPS. La habilitación del Centro de Convenciones como punto alterno busca evitar largas filas bajo el sol o la lluvia, una imagen que en los últimos días ha generado molestia entre los ciudadanos.

Pero quizás el punto más sensible sigue siendo Villahermosa. Allí, la amenaza del cerro Pitayó mantiene en alerta a comunidades enteras que viven con la incertidumbre de un posible deslizamiento mayor. La Gobernación anunció el envío de suministros y apoyo con maquinaria para mejorar las condiciones de acceso y avanzar en la recuperación de acueductos afectados por procesos de erosión. La prioridad, insisten las autoridades, es proteger la vida, incluso si eso implica evacuaciones preventivas hacia zonas seguras ya identificadas.

En redes sociales, los reportes ciudadanos han mostrado el lado más crudo del invierno: videos de carreteras cubiertas por barro, cultivos afectados y crecientes súbitas que obligan a suspender actividades diarias. Este panorama coincide con las advertencias nacionales sobre una temporada de lluvias más intensa de lo normal, lo que refuerza la preocupación de las autoridades regionales frente a lo que podría venir en las próximas semanas.

Declararse en alerta también implica un trabajo silencioso detrás de escena. Equipos técnicos revisan permanentemente los niveles de los ríos, se coordinan planes con alcaldías municipales y se evalúan rutas alternas para evitar que comunidades queden incomunicadas. No se trata solo de reaccionar a las emergencias actuales, sino de anticiparse a escenarios más complejos si el invierno mantiene su intensidad.

Mientras tanto, el llamado a la comunidad sigue siendo clave. Las autoridades piden a los ciudadanos evitar arrojar basura en quebradas y alcantarillas, reportar cualquier movimiento extraño del terreno y atender las recomendaciones de evacuación en caso de ser necesario. En un departamento acostumbrado a enfrentar temporadas lluviosas, lo que hoy preocupa es la persistencia y el comportamiento atípico del clima, que ha llevado a reconocer que el invierno está lejos de terminar.

Así, el Tolima entra en una etapa crítica marcada por lluvias constantes, riesgos latentes y decisiones urgentes para evitar tragedias mayores. El invierno se siente más fuerte que en meses anteriores y el mensaje es directo: la prevención comunitaria será tan importante como las acciones institucionales en los días que vienen. Porque, más allá de los anuncios oficiales, lo que está en juego es la seguridad de miles de familias que hoy viven bajo el sonido incesante de la lluvia.