Hospitalización

Paciente cumplió un año en la clínica esperando su traslado: EPS no cumple fallo judicial

Desde el 28 de diciembre de 2024, el equipo médico tratante solicitó formalmente su remisión a una institución de mayor nivel de complejidad.

Freepik Paciente hospitalizado esperando traslado.

Lo que comenzó como un accidente de tránsito terminó convirtiéndose en una larga y angustiante batalla contra el tiempo, el dolor y el sistema de salud. Jesús Armando, un campesino colombiano, completa más de un año hospitalizado sin que su EPS haya autorizado una remisión urgente a una clínica de cuarto nivel, procedimiento que, según especialistas, es clave para su recuperación. A pesar de contar con fallos de tutela y desacato a su favor, la autorización sigue sin concretarse y hoy su vida transcurre entre la incertidumbre y la espera.

Todo ocurrió el 12 de octubre de 2024, cuando sufrió un grave accidente de motocicleta que le dejó heridas de alta complejidad, con exposición ósea severa. Fue trasladado a la clínica Federico Lleras Acosta, sede La Francia, donde recibió atención médica inmediata. Sin embargo, durante su proceso de tratamiento contrajo una peligrosa bacteria conocida como Klebsiella pneumoniae carbapenemasa (KPC), una infección altamente resistente que complicó aún más su estado de salud y cambió por completo el rumbo de su recuperación.

Esa KPC me hizo dar en el hueso una osteomielitis aguda. Tengo 12 centímetros de fémur que no me sirven y 12 centímetros de tibia que no me están sirviendo”, relató el paciente, describiendo la gravedad de su condición. La osteomielitis es una infección que afecta directamente el tejido óseo y que, en su caso, ha comprometido seriamente la funcionalidad de su pierna, reduciendo drásticamente sus posibilidades de movilidad sin una intervención quirúrgica especializada.

Desde el 28 de diciembre de 2024, el equipo médico tratante solicitó formalmente su remisión a una institución de mayor nivel de complejidad, donde podrían realizarle un injerto óseo, un procedimiento que permitiría reconstruir las zonas afectadas y darle una posibilidad real de recuperación. No obstante, pese a la urgencia del caso y a las órdenes emitidas por la justicia, la autorización no ha sido concedida por la EPS responsable.

Se ha puesto tutela, desacato y todo ha salido a favor mío, pero la EPS se ha negado”, denunció Jesús Armando, quien asegura que ha agotado los mecanismos legales disponibles sin obtener una solución efectiva. Mientras tanto, permanece hospitalizado desde noviembre de 2024, dependiendo completamente de la atención médica y sin poder retomar su vida normal.

Su caso no solo refleja el drama personal de un paciente que lucha por recuperar su salud, sino que también evidencia una problemática recurrente en el sistema de salud colombiano: el incumplimiento de órdenes judiciales y las demoras en la autorización de procedimientos vitales. Cada día de espera representa no solo un desgaste físico y emocional, sino también un riesgo adicional para su recuperación.

Yo sigo aquí en la clínica, espere y espere. Soy una persona del campo y todo ha sido muy complicado”, expresó con preocupación. Su condición de campesino y persona de escasos recursos ha hecho que esta situación sea aún más difícil de sobrellevar, ya que depende completamente de las decisiones del sistema de salud para acceder al tratamiento que necesita.

Actualmente, su esperanza está puesta en que las autoridades de salud, como la Secretaría de Salud o el Ministerio de Salud, puedan intervenir para garantizar el cumplimiento de sus derechos. Su historia se suma a la de muchos pacientes que, pese a contar con órdenes médicas y respaldo judicial, enfrentan largas esperas que pueden marcar la diferencia entre la recuperación y el deterioro irreversible de su salud.

Mientras tanto, Jesús Armando continúa en una cama de hospital, aferrado a la posibilidad de recibir el procedimiento que podría cambiar su futuro. Su mayor anhelo es poder recuperarse, volver a caminar y regresar al campo, el lugar donde siempre ha construido su vida. Pero por ahora, su realidad sigue siendo la misma: esperar una autorización que, aunque ordenada por un juez, aún no llega.