Ambalema

Crisis del algodón golpea al norte del Tolima: este año no habrá siembra

El cultivo, conocido como el “oro blanco”, fue durante décadas uno de los motores económicos del norte del Tolima.

ICA Algodón

La historia agrícola del norte del Tolima está viviendo uno de sus capítulos más difíciles. El algodón, conocido durante décadas como el “oro blanco”, prácticamente desapareció esta temporada en municipios como Ambalema, dejando una estela de preocupación entre agricultores, trabajadores rurales y autoridades locales.

Lo que antes era uno de los cultivos más emblemáticos de la región, capaz de mover empleo, comercio y actividad económica en toda la zona, hoy enfrenta su punto más crítico. Este año no se sembrará algodón, una decisión que, según los productores, responde a la caída en los precios y a las difíciles condiciones del mercado agrícola.

El alcalde de Ambalema, Marco Tulio Velázquez, explicó que el panorama es complejo para los agricultores que durante años apostaron por este cultivo.

“Estamos muy tristes y es lamentable ver cómo se acabó el cultivo del algodón. Pensábamos que este año íbamos a poder sostener algunas áreas importantes, pero desafortunadamente el precio y las condiciones no le dan a los agricultores”, afirmó el mandatario.

Un cultivo que movía toda una economía

Durante décadas, el algodón no solo fue un cultivo más en el norte del Tolima. En municipios como Ambalema representaba una cadena económica completa que generaba trabajo para cientos de personas.

Desde el preparador de tierra, el tractorista, el regador y el cosechador, hasta quienes trabajaban en el procesamiento de la fibra, el algodón movía una economía rural que involucraba a familias enteras.

Pero hoy el panorama cambió radicalmente.

Según explicó el alcalde, al menos el 50 % de las familias del municipio dependen de actividades relacionadas con el campo, muchas de ellas vinculadas históricamente al algodón.

Esto significa que el declive del cultivo impacta directamente el empleo rural, afectando a trabajadores agrícolas, pequeños productores y jornaleros.

“Hoy muchas de esas personas están desempleadas. Son familias que toda la vida han trabajado en el campo y que dependen de estos cultivos para vivir”, explicó Velázquez.

La desmotadora no prenderá motores

Uno de los golpes más fuertes para la economía local es que la única desmotadora que quedaba en el norte del Tolima no funcionará este año.

Este lugar era clave en la cadena productiva del algodón, ya que allí se realizaba el proceso de desmotado, clasificación y manejo de la fibra, generando empleo y actividad económica en la región.

Con la falta de algodón para procesar, la planta no abrirá sus puertas esta temporada, lo que representa la pérdida de más oportunidades de trabajo para la comunidad.

“Eso es muy triste, porque el algodón genera mucho empleo desde la desmotadora. Este año no va a funcionar y eso afecta directamente a muchas familias”, agregó el mandatario.

Tierras productivas sin sembrar

La crisis agrícola no se limita al algodón. En Ambalema, un municipio con una fuerte vocación agrícola, el panorama en el campo también genera preocupación.

Más del 90 % del territorio tiene potencial productivo, con tierras tradicionalmente destinadas a cultivos como algodón, maíz y arroz.

Sin embargo, hoy muchas de esas tierras permanecen vacías.

De acuerdo con el alcalde, más del 50 % de las áreas agrícolas están sin sembrar, mientras los productores buscan alternativas o esperan mejores condiciones para volver a cultivar.

“Tenemos tierras potencialmente productivas, pero no vamos a poder sembrar. En estos momentos hay muchas tierras buscando quién les siembre un grano”, señaló.

La situación se vuelve aún más compleja porque el arroz, otro de los cultivos clave en la región, también atraviesa dificultades económicas.

Una crisis que golpea a todo el norte del Tolima

El problema no es exclusivo de Ambalema. La agricultura en gran parte del departamento enfrenta un momento complicado.

Según el alcalde, entre 23 y 25 municipios del Tolima dependen de la actividad agrícola, especialmente de cultivos como el arroz y el algodón.

Muchos de ellos están experimentando problemas similares de rentabilidad y dificultades para sostener la producción, una situación que se viene sintiendo con fuerza desde hace al menos dos años.

Por ahora, agricultores y autoridades locales coinciden en que el campo necesita apoyo urgente para evitar que más tierras queden abandonadas y que más familias rurales pierdan su principal fuente de ingreso.

Mientras tanto, en Ambalema queda la nostalgia de un cultivo que durante décadas marcó la identidad económica de la región.

El “oro blanco” que alguna vez impulsó el progreso agrícola del norte del Tolima hoy parece haberse apagado, dejando en el aire una pregunta que muchos campesinos se hacen: qué vendrá ahora para el campo tolimense.