El incendio del pasado 16 de agosto de 2024, catalogado como el siniestro más devastador en la historia de Ibagué, redujo a cenizas cerca de 40 establecimientos comerciales. El impacto no solo dejó a decenas de emprendedores damnificados, sino que transformó casi una manzana entera en un sector de ruinas y abandono.
Desde entonces, el área se convirtió en un foco de inseguridad y problemas de salubridad. La presencia de habitantes de calle, el consumo de estupefacientes y la acumulación de residuos generaron una preocupante proliferación de plagas que afectaba constantemente a los vecinos del sector.
Aval técnico para la demolición
Tras meses de incertidumbre, la problemática llega a su etapa final. Ferney Esquivel, director de Justicia Municipal, confirmó que ya se cuenta con las licencias necesarias para proceder con la demolición controlada de las estructuras y dar inicio a nuevos proyectos comerciales.
"El viernes se culminó el cerramiento del sitio y se desalojó a las personas que permanecían en el interior. Ya existe una licencia de demolición y construcción, por lo que próximamente iniciarán las obras", señaló el funcionario.
Esquivel aclaró que el proceso, que abarca toda el área afectada, estará bajo la responsabilidad directa de los propietarios de los inmuebles y se espera que las máquinas comiencen a operar en las próximas semanas.
Daños estructurales irreversibles
La decisión de demoler la totalidad de los predios se basa en un estudio riguroso realizado meses atrás por la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo. La entidad evaluó cada una de las edificaciones para determinar si era posible rehabilitarlas; sin embargo, los resultados fueron determinantes: el fuego comprometió la integridad estructural de manera irreversible, dictaminando que todas las construcciones deben ser derribadas por seguridad.
Actualmente, el perímetro permanece estrictamente custodiado y cercado para evitar accidentes, dado el riesgo inminente de colapso que representan las ruinas actuales para los transeúntes.