Venadillo - Tolima

Tolima: Venadillo advierte bloqueos por constantes fallas en el servicio de energía

Habitantes reportan hasta diez cortes en minutos y pérdidas en comercios por fallas del servicio eléctrico.

Foto: Jorge Barón, líder afectado Venadillo se cansa de los apagones y anuncia bloqueos contra Celsia

La paciencia parece agotarse en el municipio de Venadillo, norte del Tolima, donde líderes comunitarios anunciaron que podrían retomarse bloqueos y manifestaciones si no hay soluciones frente a las constantes fallas en el servicio de energía prestado por Celsia. La denuncia surge luego de que, según la comunidad, los apagones regresaran con más frecuencia pese a los compromisos firmados el año pasado en mesas de diálogo con autoridades locales y entidades del orden nacional.

De acuerdo con voceros ciudadanos, la situación se volvió insostenible durante las últimas semanas. Cortes de energía repetitivos, algunos hasta nueve o diez veces en pocos minutos, han provocado daños en electrodomésticos y pérdidas económicas para pequeños comerciantes que dependen del suministro eléctrico para trabajar. Panaderías, carnicerías y negocios familiares aseguran que cada apagón representa alimentos dañados, ventas perdidas y clientes inconformes. “Estamos pagando por un servicio que no llega como debería”, es una de las frases que más repiten los habitantes.

El malestar tiene antecedentes recientes. En 2025, la comunidad protagonizó protestas y bloqueos intermitentes que obligaron a la instalación de mesas técnicas con alcaldes de municipios vecinos como Alvarado, Piedras y Lérida, además de representantes del Ministerio de Minas y Energía y organismos de control. En esos encuentros se acordó una mejora integral de redes eléctricas, mantenimiento técnico constante y supervisión de la infraestructura, con plazo máximo hasta diciembre del año pasado. Sin embargo, líderes locales sostienen que varios compromisos quedaron solo en el papel y que, tras finalizar el año, el servicio volvió a deteriorarse.

Hoy el ambiente en Venadillo es de tensión, pero también de organización comunitaria. Voceros ciudadanos aseguran que las manifestaciones serían anunciadas con anticipación para evitar afectar a transportadores y viajeros que cruzan el norte del Tolima. La advertencia de bloqueos indefinidos ha encendido las alarmas entre comerciantes y autoridades, que temen impactos en la movilidad y la economía regional si el conflicto escala nuevamente a las vías de hecho.

A la problemática eléctrica se suma otra preocupación que los líderes locales no quisieron dejar fuera del debate: el incremento de la inseguridad. Habitantes denuncian robos, casos de abigeato y la presencia de personas desconocidas en el municipio, una situación que contrasta con la imagen tradicional de Venadillo como territorio tranquilo. Además, señalan que las dificultades para comunicarse con la Policía, debido a fallas en líneas de atención y canales digitales, aumentan la sensación de desprotección entre la población.

El discurso comunitario insiste en que la movilización no tiene tintes políticos. Los voceros aseguran que el objetivo es defender el bolsillo de las familias y exigir un servicio digno, algo que consideran básico para el desarrollo económico y social del municipio. La narrativa popular que se escucha en las calles es clara: “Si no hay energía estable, no hay comercio, no hay seguridad y no hay tranquilidad”.

Mientras tanto, los habitantes esperan una respuesta concreta por parte de la empresa y de las autoridades competentes. La comunidad insiste en que aún hay margen para el diálogo, pero también advierte que el tiempo corre y que la paciencia tiene límites. Por ahora, Venadillo sigue en alerta, con una ciudadanía cada vez más unida alrededor de una causa que mezcla inconformidad, resistencia y la esperanza de que, esta vez, los acuerdos sí se cumplan.

En medio del calor del debate, una cosa parece segura: el tema energético dejó de ser solo un problema técnico para convertirse en un asunto social que moviliza a todo un municipio. Y mientras llegan soluciones, los habitantes continúan adaptándose a una rutina marcada por apagones inesperados, velas encendidas y la incertidumbre de no saber cuándo volverá la luz.

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