Artesanías

Abandono de alfareros pondría en peligro denominación de origen de icónica cerámica negra colombiana

Aunque es uno de los productos artesanales más representativos del Tolima y ha logrado posicionarse incluso fuera del país.

Centro Artesanal Chipuelo Oriente, vía Alcaldía de El Guamo Cerámica negra de La Chamba, Tolima

Una advertencia encendió el debate en la Asamblea del Tolima: la denominación de origen de la cerámica negra de La Chamba podría perderse si no se toman medidas urgentes para fortalecer a los alfareros que sostienen esta tradición artesanal. La alerta la lanzó la diputada Carolina Mora, quien aseguró que el reconocimiento que identifica este producto emblemático del departamento estaría en riesgo por falta de acompañamiento técnico y actualización de procesos.

Durante su intervención, la diputada recordó que el Tolima cuenta con cuatro signos distintivos que buscan posicionar productos y tradiciones del departamento en mercados nacionales e internacionales. Sin embargo, aseguró que el avance ha sido desigual. Mientras algunos proyectos han tenido impulso, otros permanecen rezagados, lo que podría comprometer su permanencia.

“Estamos en el tercer año de gobierno y hay avances en algunos temas, pero hay procesos que necesitan más apoyo y seguimiento”, señaló Mora al referirse especialmente al caso de la cerámica negra elaborada por los artesanos de La Chamba, una tradición que ha pasado de generación en generación y que hoy representa una de las identidades culturales más fuertes del Tolima.

La diputada explicó que el reconocimiento de denominación de origen no es un título permanente si no se cumplen ciertos requisitos técnicos y de actualización. Por eso insistió en que los alfareros necesitan acompañamiento permanente, asesoría y asistencia técnica, herramientas clave para garantizar que el sello continúe vigente y no se pierda con el paso del tiempo.

El tema no es menor. La cerámica negra de La Chamba no solo es una expresión cultural: también es sustento económico para decenas de familias que viven del trabajo artesanal. Sus piezas —ollas, platos, cazuelas y utensilios de cocina— han logrado posicionarse en mercados nacionales e incluso internacionales, gracias a su calidad, resistencia y valor cultural.

Por eso, la preocupación gira en torno a que la falta de apoyo institucional termine debilitando un proceso que tardó años en consolidarse. Mora recordó que obtener una denominación de origen puede tardar largos periodos de gestión técnica, estudios y trámites. De hecho, mencionó que recientemente el departamento celebró el reconocimiento de denominación de origen para el mangostino, un proceso que tomó varios años en concretarse.

“Imagínense lo que cuesta conseguir una denominación de origen y que por falta de acompañamiento se pueda perder”, advirtió la diputada, al insistir en la necesidad de activar un plan de apoyo para los artesanos que hoy mantienen viva esta tradición.

En medio de su intervención, Mora también recordó que en el pasado hubo funcionarios y expertos que impulsaron este reconocimiento, entre ellos el exdirector de Industria Luis Cárdenas, quien participó en los procesos que permitieron consolidar la denominación de origen de la cerámica negra. Sin embargo, señaló que ahora es necesario retomar ese impulso y fortalecer la estrategia.

La preocupación también apunta a que la cerámica negra hace parte de una cadena productiva que involucra cultura, turismo y economía local. Las piezas elaboradas en La Chamba no solo se venden como utensilios de cocina; también se han convertido en símbolos de identidad regional que atraen visitantes interesados en conocer el proceso artesanal.

En ese sentido, perder la denominación de origen podría significar un golpe a la visibilidad del producto, a su posicionamiento en mercados y al reconocimiento de los artesanos que han dedicado su vida a este oficio.

Por eso, el llamado desde la Asamblea fue claro: no dejar caer uno de los símbolos culturales del Tolima. La diputada pidió que se fortalezca la asistencia técnica, se revisen los procesos pendientes y se acompañe a los alfareros en los requisitos necesarios para mantener vigente el reconocimiento.

Mientras tanto, en La Chamba el trabajo continúa como desde hace décadas: barro, fuego y paciencia para moldear piezas que han convertido a este pequeño territorio del Tolima en referente artesanal del país. Pero hoy, más allá del talento y la tradición, el futuro de su sello distintivo depende de decisiones que deben tomarse pronto.