El próximo 2 de marzo, los arroceros del Tolima saldrán a las vías en el marco del paro nacional convocado por productores del cereal, en una jornada que busca visibilizar la difícil situación económica que atraviesa uno de los sectores más importantes para la seguridad alimentaria del país. La decisión se da tras una nueva caída en el precio pagado al productor, que —según denuncian— no alcanza a cubrir los costos de producción de la actual cosecha.
Municipios como El Espinal, Saldaña, Purificación y Prado, donde históricamente el arroz ha sido motor de la economía rural, reportan un panorama complejo. Productores aseguran que hoy están obligados a vender su cosecha a valores que generan pérdidas, mientras enfrentan créditos bancarios, pagos de insumos, costos de maquinaria y obligaciones laborales que no dan espera. La preocupación crece en medio del inicio del primer semestre agrícola del año, cuando muchos cultivadores aún no logran recuperarse de las afectaciones económicas registradas durante 2025.
A esta situación se suma el impacto del arroz importado y el contrabando, que —según líderes del sector— estarían generando un sobreabastecimiento en el mercado nacional, presionando a la baja los precios internos del cereal. Esta dinámica termina afectando directamente la rentabilidad del cultivo en el Tolima, donde miles de familias dependen de esta actividad para su sustento diario. “Hoy estamos vendiendo prácticamente para no perderlo todo”, advierten voceros de asociaciones arroceras en el departamento.
El malestar también se relaciona con los apoyos anunciados recientemente por el Gobierno Nacional, que son considerados por los productores como insuficientes frente al tamaño de la crisis. Si bien reconocen la necesidad de priorizar a pequeños agricultores, señalan que medianos y grandes productores también enfrentan dificultades económicas que ponen en riesgo la sostenibilidad del cultivo en el mediano plazo.
En zonas rurales del sur y centro del departamento, la incertidumbre ya comienza a sentirse entre trabajadores del campo, transportadores y comerciantes que dependen de la cadena productiva del arroz. El temor es que, de mantenerse las actuales condiciones del mercado, muchos cultivadores opten por reducir sus áreas sembradas o abandonar el cultivo, lo que podría tener efectos directos sobre el abastecimiento futuro de este alimento básico en la dieta de los colombianos.
Con la jornada de movilización prevista para este lunes, los arroceros buscan exigir medidas urgentes que estabilicen el precio del cereal, mejoren las condiciones de comercialización y permitan evitar la quiebra de cientos de familias en el Tolima. La protesta se perfila como un nuevo capítulo en la crisis que enfrenta el sector, en una región donde el arroz no solo representa una actividad económica, sino una forma de vida para miles de campesinos.