La riqueza cultural de Colombia se sostiene en historias que nacen en la vida diaria de sus regiones, especialmente en aquellos territorios donde la naturaleza marca el ritmo. En los pueblos a orillas de los ríos, las leyendas hacen parte de la conversación cotidiana, se cuentan en familia y se transmiten como una herencia que mantiene viva la identidad. En esos relatos, el agua no solo da vida, también guarda secretos.
El río Magdalena, uno de los más importantes del país, ha sido escenario de muchas de esas historias. Entre todas, hay una que sigue despertando curiosidad y respeto en el Tolima: la del Mohán, un personaje que aparece entre la bruma del río y que, según quienes han crecido escuchando su historia, sigue rondando las aguas.
¿Quién es el Mohán y por qué sigue apareciendo en los relatos del Tolima?
En las historias recogidas por Radio Nacional de Colombia, el Mohán es descrito como un hombre corpulento, de cabello largo, barba espesa y con un tabaco en la mano. Su figura no pasa desapercibida y, con el tiempo, se convirtió en parte del imaginario colectivo de quienes viven cerca del río Magdalena.
En lugares como la Caimanera, en el Espinal, su presencia se volvió tan frecuente en los relatos que prácticamente hace parte del paisaje. Hay quienes dicen que cantaba en las noches o que simplemente aparecía entre las aguas, generando una mezcla de asombro y respeto entre pescadores y habitantes.
Las historias del Mohán: entre el encanto, el misterio y la advertencia
Las versiones que circulan en la región, y que han sido documentadas por Radio Nacional de Colombia, cuentan que el Mohán se fijaba en las mujeres que iban a lavar ropa al río. Con promesas de juventud eterna y una vida distinta, lograba atraerlas hacia lo profundo, donde, según la tradición, existían cuevas enormes llenas de tesoros y paisajes ocultos.
Al mismo tiempo, los pescadores construyeron su propia relación con este personaje. Se habla de ofrendas como tabaco y licor para poder trabajar sin inconvenientes, y de una especie de pacto en el que el Mohán respondía con buenas jornadas de pesca. Con el paso del tiempo, también surgieron relatos que lo muestran como un protector del río, alguien que cuidaba los peces pequeños y enviaba señales cuando algo no estaba bien en el ecosistema.
El Poira: la misma historia con otro nombre
La Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte explica el Mohán también es reconocido como el Poira, una versión del mismo personaje que refuerza su presencia en distintos ríos y quebradas del Tolima. En estas narraciones, se mantiene su apariencia humana, con cabello largo y mirada intensa, pero se acentúa su carácter travieso y su cercanía con las mujeres.
Se dice que habita en cuevas escondidas en los puntos más profundos del agua, espacios que solo él conoce y que forman parte de las historias que han circulado durante generaciones. En estos relatos, el Poira encanta, seduce y altera la tranquilidad de quienes se acercan al río, fortaleciendo su lugar dentro de la tradición oral campesina.
Un relato que pone la leyenda más cerca de la realidad
Una historia compartida por el canal Culturízate Ibagué acerca la leyenda a una experiencia concreta. En una vereda de Coyaima, una familia recuerda cómo una niña estuvo a punto de ser arrastrada por el río mientras alguien la llamaba desde el centro del agua, en una escena que todavía genera escalofríos.
La madre alcanzó a reaccionar a tiempo y logró sacarla, y justo en ese momento, la figura desapareció sin dejar rastro. Para quienes vivieron ese instante, no hubo duda de que se trataba del Mohán.
En ese mismo relato, se describe como un espíritu que protege las aguas y mantiene un equilibrio con la naturaleza, además de poseer conocimientos sobre plantas, medicina tradicional y espiritualidad dentro de la visión del pueblo Pijao.
Festival del Río y el Mohán en El Espinal
Con los años, esta historia dejó de ser solo un relato para convertirse en una celebración que reúne a toda la comunidad. Como ha contado Radio Nacional de Colombia, el Festival del Río y el Mohán se consolidó como uno de los eventos más representativos de la zona, manteniendo viva la tradición alrededor de este personaje.
La Alcaldía de El Espinal comparte que esta fiesta se realiza cada 8 de agosto en el malecón turístico de la Caimanera, un espacio que se llena de visitantes y actividades durante toda la jornada. Allí, la cultura se vive en concursos como la mejor pesca, la preparación del viudo de pescado y el llamativo concurso del mejor buche, donde los participantes combinan baile, humor y presencia escénica.
La programación también incluye pesca artesanal, concursos de vallenato, encuentros deportivos como volley playa, ciclo paseos y sesiones de rumba terapia, lo que convierte el festival en una experiencia completa donde se mezclan tradición, deporte y música. Todo esto ocurre en un entorno que refuerza la conexión con el río y con las historias que lo rodean.
A pocos pasos, el Parque Mitológico del Espinal sigue recordando desde 1993 a estos personajes, con figuras que mantienen viva la memoria de una tradición que no pierde fuerza.
El Mohán sigue vivo en la memoria del río
El Mohán continúa presente en las conversaciones de quienes viven cerca del Magdalena. Su historia no se queda solo en el pasado, sino que sigue alimentando la imaginación y el respeto por el entorno natural.
Las coincidencias entre relatos, las experiencias compartidas y las celebraciones que giran en torno a su figura hacen que este personaje siga ocupando un lugar central en el Tolima, como parte de una cultura que se cuenta, se celebra y se mantiene viva a la orilla del río.