La creciente preocupación por la violencia en Ibagué volvió a encender las alarmas entre autoridades, líderes políticos y ciudadanos tras el asesinato de Carlos Perdomo, integrante de la Liga de Disco Volador del Tolima. Este hecho violento ha generado rechazo en distintos sectores de la capital tolimense y ha reabierto el debate sobre la presencia de estructuras ilegales dedicadas al préstamo conocido como “gota a gota”.
De acuerdo con concejales de la ciudad, detrás de este tipo de crímenes podrían estar operando problemáticas que desde hace años afectan a la capital del Tolima, como los préstamos ilegales, el microtráfico y los constantes hechos de intolerancia que, en muchos casos, terminan en tragedia.
Durante un pronunciamiento entregado a Alerta Tolima, el concejal William Rosas aseguró que la situación de seguridad en la ciudad es preocupante debido al aumento de riñas y conflictos entre ciudadanos que terminan cobrando vidas.
Según explicó el cabildante, estos hechos no solo dejan víctimas mortales, sino que también generan consecuencias devastadoras para dos familias: la de la persona que pierde la vida y la del agresor que, posteriormente, debe enfrentar un proceso judicial.
“Estamos hablando de una situación que venimos denunciando desde hace muchos años en Ibagué: dineros que emergen de fuentes desconocidas, como los ‘gota a gota’, sumado al microtráfico y a la presencia de delincuentes que encuentran en la ciudad una zona de confort para seguir delinquiendo, incluso desde las cárceles”, manifestó Rosas.
El concejal agregó que esta problemática ya había sido advertida en debates de control político relacionados con la seguridad en la ciudad, donde se alertó sobre el impacto que pueden tener estas economías ilegales en la convivencia y el orden público.
Por esta razón, Rosas espera que en las próximas discusiones en el Concejo Municipal se planteen estrategias conjuntas entre las autoridades locales, la Policía y otras entidades del Estado que permitan enfrentar de manera más contundente estos fenómenos criminales.
Asimismo, el cabildante señaló que las cifras de violencia continúan generando preocupación, pues con este nuevo caso ya serían 17 las muertes violentas registradas en Ibagué en lo que va del año 2026.
Rosas también resaltó la importancia de fortalecer la aplicación de la Ley 2000 de 2019, normativa que busca regular el consumo de sustancias psicoactivas en parques, zonas verdes, entornos educativos y espacios públicos, con el fin de recuperar estos lugares para la convivencia ciudadana.
Por su parte, el concejal Jhon Gómez también se pronunció sobre el caso, señalando que este crimen refleja un grave problema de intolerancia y falta de cultura ciudadana que se está viviendo actualmente en la capital tolimense.
“Desafortunadamente estos actos delictivos se presentan por la intolerancia y la falta de respeto entre los ciudadanos. Esto termina afectando a dos familias: la de la persona que pierde la vida y la del agresor que termina detenido”, expresó el cabildante.
Gómez indicó que es urgente fortalecer las políticas públicas de seguridad y convivencia para evitar que este tipo de hechos sigan repitiéndose en la ciudad.
El concejal también advirtió que muchas personas, especialmente comerciantes e informales, están recurriendo a préstamos conocidos como “gota a gota” ante la falta de empleo y de acceso a créditos formales, lo que termina exponiéndolos a redes ilegales que cobran intereses excesivos y, en muchos casos, utilizan la intimidación o la violencia para exigir los pagos.
“Muchas personas se ven obligadas a utilizar estos créditos para sostener sus negocios o su día a día, y esa es una realidad que se está viviendo no solo en la Plaza de La 21, sino en diferentes sectores de Ibagué”, concluyó.
Mientras tanto, las autoridades continúan adelantando las investigaciones para esclarecer el asesinato de Carlos Perdomo y determinar si este hecho estaría relacionado con redes de préstamo ilegal u otras estructuras criminales que operan en la ciudad.
Entre tanto, líderes políticos y comunitarios reiteran el llamado a fortalecer las estrategias de seguridad, combatir las economías ilegales y promover una mayor cultura de respeto y convivencia que permita reducir la violencia en la capital tolimense.