Las altas temperaturas que se registran en la capital tolimense han provocado un notable incremento en la compra de ventiladores y aires acondicionados, al punto que varios establecimientos comerciales ya reportan escasez de inventario.
Según los comerciantes locales, las ventas se han disparado tanto en tiendas físicas como en plataformas virtuales. Este fenómeno está directamente impulsado por la temporada de menos lluvias y el fuerte aumento de la sensación térmica en los diferentes sectores de Ibagué.
El balance de los gremios
Efraín Valencia, presidente del Comité Intergremial del Tolima, se pronunció sobre esta dinámica comercial señalando que si bien este comportamiento es positivo para el comercio, es importante hacer un uso responsable de la energía y el agua.
“Esto es muy positivo para el comercio, pero también hay que tener cuidado con el mayor consumo de energía. Antes de que los precios de estos productos aumenten por la alta demanda, la invitación a los ciudadanos es a adquirirlos con tiempo”, indicó.
El dirigente gremial recomendó a los compradores verificar que los equipos cuenten con tecnologías de eficiencia energética y sistemas de refrigeración de bajo consumo, con el fin de evitar incrementos drásticos en las próximas facturas del servicio de energía.
Recomendaciones ante la ola de calor
Ante esta situación climática, las autoridades de salud locales reiteraron el llamado a la ciudadanía para mantener una adecuada hidratación, evitar la exposición prolongada al sol, especialmente en las horas pico de radiación, y adoptar medidas de autocuidado para mitigar los efectos del calor en la región.
¿Por qué se están registrando temperaturas tan altas en Ibagué?
Ibagué suele atravesar periodos de calor extremo debido a la transición hacia temporadas secas o bajo la influencia climática de fenómenos como El Niño. Al estar ubicada en el valle del río Magdalena y contar con zonas de cordillera, la topografía de la región concentra la sensación térmica en el área urbana. Esto genera picos de temperatura que superan habitualmente los 32°C, alterando el consumo energético de los hogares y transformando las dinámicas comerciales de la ciudad.